miércoles, 24 de febrero de 2010

Suiza podría abandonar el sacrosanto secreto bancario

El sacrosanto secreto bancario suizo, principal argumento para atraer capitales de todo el mundo en busca de seguridad, discreción y menos impuestos, parece condenado a desaparecer después de que el ministro suizo de Finanzas haya admitido la posibilidad de un intercambio automático de datos bancarios con la Unión Europea (UE). Así al menos lo creen los analistas.

Y es que Hans Rudolf Merz ha causado sensación al referirse a esa colaboración con la UE a cambio del acceso de los bancos suizos a los servicios financieros europeos. «Si queremos tal acuerdo, debemos aceptar las reglas europeas», dijo Merz a la prensa suiza.

El país alpino ha flexibilizado en los últimos años el secreto bancario, aceptando entregar datos a aquellos países con los que ha firmado pactos, aunque solo en caso de sospechas de fraude. Con el intercambio automático de datos, cualquier extranjero que disponga de cuentas en Suiza verá sus informaciones transmitidas al fisco de su país, lo que anula las ventajas del secreto bancario.

El presidente del banco UBS, Oswald Grubel, declaró tras conocer la noticia: «[El acuerdo] Nos afectará menos que a otros bancos en Suiza, principalmente porque somos un banco global, con cientos de miles de millones de activos fuera de Suiza». Por su parte, las entidades pequeñas, sin sucursales en el extranjero, tendrán la ventaja de acceder al mercado europeo, según Manuel Ammann, profesor de la Universidad de Saint Gall. Esos bancos podrán, desde Suiza, buscar «activamente» nuevos clientes en el mercado europeo y vender sus productos, algo que, de momento, tienen vedado.

Alemania, en el punto de mira

En marzo, el Gobierno suizo anunciará una nueva estrategia para su plaza financiera, desestabilizada por los escándalos de los últimos meses. El más reciente tiene como protagonista al Gobierno de Angela Merkel, que hace unas semanas se mostró dispuesto a comprar una lista con información de contribuyentes germanos desleales con el fisco. Precisamente ayer, el diputado helvético Alfred Heer, de la Unión Democrática del Centro (UDC, partido populista), amenazó a Alemania con divulgar los nombres de personalidades públicas alemanas que supuestamente tienen cuentas bancarias en el pequeño país europeo. «Si compran datos bancarios robados, nosotros trabajaremos para modificar la ley y desvelar la identidad de los clientes de bancos suizos que desempeñen funciones públicas en Alemania».

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