lunes, 19 de diciembre de 2011

Alerta en Alemania por un "Evil Claus"

La fiesta navideña en Alemania está marcada por tradiciones centenarias, como los pintorescos mercadillos que desde el siglo XVI ofrecen diversión, bebidas, salchichas y puestos de regalos. A pesar del frío, la gente acude en masa a estos recintos para beber vino tinto caliente con especias, una versión germana del famoso zurracapote riojano, y devorar, cómo no, salchichas asadas.

Berlín no es una excepción, pero este año la fiesta tiene en estado de alerta a la Policía y está sembrando el miedo entre la población por culpa de un misterioso desconocido que ha decidido celebrar las navidades envenenado a sus compatriotas con una mezcla de vodka barato y una droga parecida al 'éxtasis'.

Sus primeras víctimas sucumbieron a la traicionera simpatía del envenenador el jueves pasado en un mercadillo próximo a la famosa Gedächtniskirche. El hombre, de unos 45 años, 1,80 metros de estatura, cabello rubio oscuro y cara redonda, se acercó a una pareja de jóvenes y les contó que había sido padre y que deseaba celebrarlo con media humanidad. «¿Desean brindar conmigo?», les dijo. Los dos jóvenes aceptaron la invitación y vaciaron sendas botellitas de vodka con limón. Instantes después cayeron presas de las náuseas y convulsiones, para terminar la jornada en un hospital.

Al día siguiente, el envenenador se desplazó al mercadillo ubicado en la Alexander Platz, donde ofreció sus botellitas de vodka con limón a quien se le cruzaba en el camino. Cinco personas aceptaron brindar por el supuesto recién nacido, con las consecuencias ya conocidas: mareos, vómitos, desmayos y hospital.

El envenenador, al parecer buen conocedor de la psique germana, cambió de estrategia el fin de semana pasado y se disfrazó de Santa Claus. En lugar de utilizar las ya sospechosas botellitas de vodka y limón, este siniestro Papá Noel ofrecía vasitos con el cóctel venenoso en el mercadillo de la Alexander Platz.

Su última víctima conocida, Tanja, una joven de 15 años, cayó en la trampa y, como las anteriores, terminó en el hospital. Pero el periódico 'Bild' descubrió una faceta hasta ahora desconocida del peligroso individuo. «¿Quería el envenenador violar a Tanja?», interrogaba el diario, que confirmó que el cóctel venenoso contiene 'éxtasis', una poderosa droga que socava la resistencia de las mujeres. En pequeñas dosis aumenta la libido, pero en mayor cantidad hace perder la conciencia. Para reforzar esta teoría, el 'Bild' entrevistó a una enfermera de 23 años que aceptó brindar con el envenenador el sábado pasado en la Alexander Platz. «La bebida tenía un sabor horrible y al poco tiempo ya no podía caminar. El tipo me dijo que era médico y se ofreció a llevarme a su consulta», relató la joven. «Algunos transeúntes me ayudaron y llamaron a la Policía».

La Policía de Berlín ha reforzado la vigilancia en los mercadillos y ha pedido a los ciudadanos que sólo consuman bebidas en las casetas oficiales y que rechacen invitaciones para beber. Sobre todo si quien les ofrece brindar es un simpático y bonachón Papá Noel.

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