sábado, 26 de marzo de 2011

Le cobra 45 € de “suplemento por suciedad” tras dar a luz en un taxi

Mellisa Crosdale, una británica de 22 años, se va a pensar muy mucho si vuelve a montarse en un taxi de la compañía Central Taxis. Tras dar a luz en uno de los vehículos que le trasladaba al hospital, el chófer le obligó a abonarle la carrera de 14 £ (algo más de 16 €) y, también, una “tasa de suciedad” de 40 £ por dejarle el cab hecho un cristo.

Por si fuera poco, el taxista se quedó mirando el taxímetro durante todo el alumbramiento, sin pararlo y sin asistir a la parturienta en ningún momento. Melissa afirma que fue una suerte que el parto fuera rápido, si no se podría haber enfrentado a pagar una pequeña fortuna.

“Fue increíble; él se sentó allí y ni siquiera se dio la vuelta para comprobar lo que estaba sucediendo. Lo único que hizo fue mirar el contador. Es repugnante la forma en que me trató”.

Según relata, el bebé estaba todavía unido al cordón umbilical y tuvieron que esperar entre cinco y diez minutos hasta que llegaron las asistencias médicas. A continuación, tuvieron que esperar otros 15 o 20 minutos hasta que la metieron en la ambulancia. “Durante todo ese tiempo él insistía en que tenía que pagarle el dinero allí y ahora. No podía creer lo que estaba escuchando”, afirma la madre de la pequeña Rowena, que está perfectamente.

Melissa estaba de ocho meses y medio de embarazo cuando comenzó a tener contracciones en la casa de su hermana, en Coventry, en la mañana del pasado jueves. Llamó a la oficina local de Central Taxis para llevar a su hijo Ewen de tres años a casa de su padre, antes de apresurarse a su hospital. Pero mientras paraban enfrente de la casa para dejar al pequeño, rompió aguas y casi de inmediato se puso de parto.

Todo fue muy rápido. “Yo no podía dejar de reír en un primer momento, pensé que era tan divertido, me decía a mí misma: he dado a luz en la parte trasera de un taxi. Era todo tan surrealista”.

Pero el surrealismo vino luego, cuando el taxista salió del vehículo por primera vez y se alejó para hacer una llamada con su móvil. La recién madre y los abuelos de la pequeña pensaron que había ido a llamar a los sanitarios, pero en realidad fue a llamar a su central en busca de instrucciones.
Al final les cobró, de muy malas maneras y sin contemplaciones, la carrera y 40 libras de suplemento por ensuciar el coche.

Un portavoz de Central Taxis declaró que la compañía estaba investigando el asunto y que están tratando de ponerse en contacto con el conductor del taxi para pagar la factura “como un gesto de buena voluntad”.

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