martes, 26 de enero de 2010

Un joven sufrió de hipo durante casi tres años

El inglés, que tiene 25 años, padeció complicaciones para poder respirar durante ese tiempo hasta que los médicos encontraron la causa: un tumor en el cerebro. El hombre hipaba incluso cuando estaba dormido. Llegó al punto de no poder salir de su casa como tampoco conversar de manera normal por teléfono.

Tener hipo es una situación incómoda, pero cuando se prolonga por casi tres años se puede volver insoportable, tal como lo explicó Christopher Sands, un inglés de 25 años que padeció complicaciones para respirar hasta que los médicos le encontraron la causa: un tumor en el cerebro.

Sands recordó que durante el tiempo que estuvo enfermo, la situación se volvía cada vez peor, ya que a veces hipaba hasta dormido. "Me despertaba con un dolor punzante en el costado del abdomen", contó al sitio inglés The Sun. Incluso su vida social se vio afectada, ya que no podía hacer llamadas telefónicas normales porque le costaba "más tiempo que lo normal llegar a decir algo".

"Llegó a un punto en el que no salía de mi casa si no era a lo de mis mejores amigos", relató el joven, quien después de dos años y medio de probar desde acupuntura hasta cámaras de oxígeno para respirar mejor, decidió viajar a Japón para que lo viera un especialista.

Al parecer, su caso se había hecho famoso en la televisión nipona, y un médico local sugirió la posibilidad de que fuera un tumor. Sands viajó al país asiático, donde le practicaron estudios que corroboraron la hipótesis del especialista, y fue operado de inmediato.

Después de la intervención, la vida del joven retomó su curso normal, y volvió a la búsqueda de un trabajo, algo que le había sido imposible mantener en el estado en que vivía: "Me enfermaba muy seguido, y había veces en que no podía respirar. Eso, y la falta de un buen descanso me drenaron las fuerzas", relató Sands.

La operación fue delicada ya que el tumor se encontraba en el tronco cerebral, a sólo un par de milímetros del centro del control arterial, y hacía presión sobre el centro de la respiración. Pero el precio de pasar por el procedimiento fue la pérdida del uso de su brazo y su pierna izquierda, pero el joven aseguró: "No me arrepiento de pasar por la operación, no podía dejar el tumor ahí de todas maneras. Y es un alivio no tener hipo"

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