viernes, 26 de junio de 2009

Mató a su madre y a su hermano porque no aceptaban su homosexualidad

Cansado de los maltratos por su orientación sexual, un joven de 18 años tomó ayer una drástica decisión en un campo de la vecina localidad de La Plata: con una carabina calibre 22 se acercó sigilosamente a su madre y a su hermano mayor y, sin titubeos, los ejecutató de un disparo en la cabeza.

El acusado, Cristian Marcelo Berlusconi, de 18 años, escribió varias cartas en las que describía el rechazo de su familia a su elección sexual y en las que aludía, además, a supuestos intentos de suicidio.

Esas cartas, halladas ayer por la Policía en el lugar del doble crimen, habrían sido la clave para derrumbar la primera hipótesis: la del homicidio en ocasión de robo.

En una primera instancia, el presunto autor del doble crimen afirmó que varios hombres habían ingresado al campo y que habían matado a su hermano y a su madre, sin haber advertido su presencia. El relato no se sostuvo ni siquiera unas pocas horas.

Interrogado por la Policía, el joven ya se habría quebrado. Y, según fuentes judiciales, confesó la autoría del doble crimen en declaración ante el fiscal Marcelo Martini, a cargo de la causa.

La principal hipótesis de los investigadores es que lo hizo como represalia por el rechazo que, aparentemente, generaba su condición sexual en su núcleo familiar.

Lo cierto es que cerca de las 8 de la mañana de ayer estalló la tragedia en el predio rural "El Rosario", ubicado a unos 7 kilómetros de nuestra ciudad. El campo pertenece a José Amondarain y allí vivían y trabajaban la mujer asesinada junto a sus dos hijos.

La Policía ingresó en el campo poco después de consumados los asesinatos de Juana Alicia Pérez (60) y Carlos Martín Bernasconi (28). El sospechoso había llamado a la comisaría para avisar del doble crimen.

El cuerpo sin vida de Carlos Martín Bernasconi se encontraba en el corral de ordeñe, en posición de cúbito dorsal, vestido con botas de goma, pantalón de jogging, un buzo verde, pullover de color negro y remera rosa, constatándose que presentaba un disparo en la región cervical, sin orificio de salida.

En tanto, el cadáver de la madre, en idéntica postura, estaba dentro de la cocina de la casa.

La mujer, trascendió, tenía un tiro en la zona occipital izquierda, sin orificio de salida, y un traumatismo en el labio inferior, a consecuencia de la aparente caída contra una mesada.

Al lado de ambos cuerpos, los peritos hallaron dos vainas de igual calibre -22-, las cuales, a simple vista, denotaban altas probabilidades de haber sido disparadas con la misma arma.

A partir de ese instante, detectives de la Departamental La Plata y de la DDI local, al mando del comisario mayor Roberto Castronuovo y del comisario inspector Juan Ibarra, comenzaron a trabajar en el esclarecimiento del caso.

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